China ha editado genéticamente a 86 de sus ciudadanos

China ha editado genéticamente a 86 de sus ciudadanos

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China ya está editando genéticamente a sus ciudadanos: los hospitales chinos llevan desde 2015 usando CRISPR para tratar el cáncer.

Una investigación del Wall Street Journal ha sacado a la luz que los hospitales chinos llevan desde el año 2015 poniendo en marcha tratamientos basados en CRISPR en seres humanos.

Según sus datos, hay 86 personas confirmadas, pero parece que la cifra ascienda hasta un mínimo de 257.

Uno de esos ensayos, descubrió el WSJ, comenzó un año antes de lo que se informó anteriormente, y puso en marcha el primer ensayo chino CRISPR en 2015.

En 2016, el gobierno chino metió a la ingeniería genética como ‘prioridad’ dentro de su plan quinquenal: CRISPR es una industria estratégica para el gigante asiático.

Lo que no sabíamos es que mientras el resto del mundo rellenaba formularios, ellos estaban manos a la obra.

China va en serio con la genética desde antes de ese plan quinquenal.

Eso les ha hecho coger ventajas significativas. Sobre todo, porque a día de hoy no es una cuestión tecnológica.

Es una cuestión puramente regulatoria.

Según la investigación del WSJ, CRISPR se ha convertido en una realidad en los hospitales chinos desde hace años y ya están tratando enfermedades como el cáncer.

Esto es posible porque, a diferencia de otros países, los comités de bioética de los hospitales chinos tienen capacidad para aprobar este tipo de técnicas de investigación con mucha facilidad.

Según el WSJ, el tratamiento contra el cáncer que se está probando en el Hospital de Hangzhou se aprobó en una sola tarde.

La Universidad de Pensilvania, por ejemplo, lleva más de dos años inmersa en procesos administrativos para conseguir aprobar un ensayo equivalente. Aún no han conseguido la autorización.

El reportaje apunta a que la tendencia no hace más que crecer en el país asiático. Con todos los problemas que eso conlleva.

El rápido avance de China es el resultado de regulaciones más relajadas y la voluntad de seguir adelante con investigaciones de vanguardia a pesar de posibles incógnitas y preocupaciones de seguridad, que son significativas. Un artículo reciente, por ejemplo, sugirió que CRISPR podría desencadenar una respuesta inmune en la mayoría de los pacientes, lo que podría hacer que los tratamientos potenciales sean ineficaces o peligrosos. El enfoque de fuego rápido de China ha desencadenado un duelo biomédico entre EE. UU. Y China, y suscitó preocupaciones entre los científicos occidentales de que los juicios chinos han sido irresponsablemente prematuros.

En el ensayo CRISPR 2015 de China, según informes de WSJ, 36 pacientes con cáncer de riñón, pulmón, hígado y garganta tuvieron células extraídas de sus cuerpos, alteradas con CRISPR, y luego infundidas nuevamente en sus cuerpos para combatir el cáncer.

Otros ensayos chinos han tratado de utilizar CRISPR para tratar el VIH, el cáncer de esófago y la leucemia.

Un ensayo programado para este año en China inscribirá a 16 pacientes.

Mientras tanto, el primer ensayo humano CRISPR en los Estados Unidos, el de la Universidad de Pensilvania, inscribirá a solo 18 personas, y está diseñado principalmente para evaluar si CRISPR es seguro.

Los científicos chinos pueden terminar siendo los primeros en curar el cáncer usando CRISPR, pero no está claro qué repercusiones puede tener acelerar estos primeros ensayos de seguridad.

Fuentes: Xataca, Gizmodo

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