Desarrollan sensores implantables bajo la piel

Desarrollan sensores implantables bajo la piel

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Se ha verificado que es factible implantar bajo la piel sensores a base de nanotubos de carbono para detectar óxido nítrico y capaces de permanecer allí durante más de un año.

El óxido nítrico es una de las sustancias señalizadoras más importantes en las células vivas, transportando mensajes dentro del cerebro y coordinando funciones del sistema inmunitario. En muchas células cancerosas, sus niveles son anómalos.

El trabajo de investigación y desarrollo que ha realizado el equipo de Michael Strano y Nicole Iverson, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, ofrece una nueva forma de medir el óxido nítrico, y potencialmente otras sustancias, en el interior del cuerpo y en tiempo real.

El nuevo sensor hecho a base de nanotubos puede detectar óxido nítrico en animales vivos durante más de un año.

Los sensores de este tipo se pueden implantar bajo la piel y utilizarse para detectar y vigilar la inflamación, un proceso que produce óxido nítrico. Ésta es la primera demostración de que los nanosensores podrían ser utilizados dentro del cuerpo durante un período tan extenso.

El sensor está hecho de nanotubos insertados en un gel hecho de alginato, un polímero común en ciertas algas.

Una vez que este gel conteniendo los nanotubos es implantado bajo la piel de los ratones, se ha comprobado que permanece en su sitio y es funcional durante al menos 400 días. Los investigadores creen que su duración podría ser aún mayor.

Este tipo de sensor podría ser utilizado para vigilar el cáncer u otras enfermedades inflamatorias, o para detectar reacciones inmunitarias en pacientes con caderas artificiales u otras prótesis implantadas, según los investigadores.

Una vez que el sensor o los sensores están dentro del cuerpo, los investigadores apuntan hacia la porción de piel bajo la que está el sensor un dispositivo que emite luz láser de la banda del infrarrojo cercano. Eso produce una señal fluorescente en el infrarrojo cercano que puede ser leída utilizando un instrumento con el que se pueden discernir los datos útiles.

Los sensores de este tipo también podrían ser adaptados para detectar otras sustancias, incluyendo glucosa.

El equipo de Strano está actualmente trabajando en sensores que podrían ser implantados bajo la piel de pacientes diabéticos a fin de vigilar sus niveles de glucosa o de insulina, eliminando la necesidad de tomar muestras de sangre.

La mayoría de los diabéticos debe pincharse sus dedos varias veces por día para medir el nivel de glucosa en sangre.

Si bien ya hay sensores de glucosa electroquímicos que pueden ser adheridos a la piel, esos sensores duran solamente una semana como máximo, y existe riesgo de infección ya que el electrodo se debe clavar en la piel.

Otra alternativa en desarrollo, es el uso de un láser infrarrojo para medir el nivel de azúcar.

Fuente: Noticias de la Ciencia

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