Dispositivo del MIT "oye" la palabras que sólo "decimos en nuestra cabeza"

Dispositivo del MIT “oye” las palabras que sólo “decimos en nuestra cabeza”

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Todos hemos estado ante la situación de querer “hablar” con nuestro asistente virtual en plena calle, y ya sea por ruido o vergüenza no lo hemos conseguido.

Que nuestro smartphone entienda el “Ok Google” u “Oye Siri” se vuelve una tarea imposible en ambientes ruidosos, y no hablemos de que nos entienda lo que le pedimos.

Ahora gracias a un interesante proyecto del MIT esto podría cambiar en un futuro no muy lejano.

Se trata de ‘AlterEgo’, una especie de auricular que, según sus responsables, nos permitiría comunicarnos ya sea con dispositivos electrónicos u otras personas con sólo pensar las palabras o frases, esto sin necesidad de pronunciar una palabra.

Ojo, AlterEgo no lee nuestras ondas cerebrales sino que se basa en la subvocalización, también conocida como ‘discurso silencioso’, que es algo que todos hacemos cuando “hablamos en nuestra cabeza”.

Se trata de la acción que hacemos cuando estamos pensando palabras, algo que ocurre comúnmente cuando leemos, aquí nuestro cerebro envía las señales a los músculos de la cara y la garganta para formar esa palabra y hablar.

Pues AlterEgo trabajaría con algo que han llamado “aumento de inteligencia”, que es un sistema capaz de recoger por medio de electromiografía esas señales enviadas por nuestro cerebro a los músculos, las cuales se traducirían en señales digitales para su interacción.

Estas señales se podrían dirigir ya sea a un dispositivo electrónico o bien, a otro AlterEgo para comunicarse con otro ser humano sin pronunciar palabras.

Llevaron a cabo experimentos en los que se pidió a los mismos sujetos subvocalizar las mismas series de palabras cuatro veces, con un conjunto de 16 electrodos situados en diferentes ubicaciones faciales en cada ocasión.

Los investigadores escribieron un programa para analizar los datos resultantes y encontraron que las señales de siete ubicaciones particulares de los electrodos permitían distinguir de forma reiterada palabras subvocalizadas.

El dispositivo usaría sensores y electrodos ubicados en las regiones de la cara con mayor actividad y en la mandíbula, donde las señales son más fuertes y claras.

Además, se contaría con un par de auriculares de conducción ósea que se colocarían alrededor de las orejas, que es por donde recibiríamos las respuestas.

En resumen, los sensores nos permitirían “hablar” en silencio con un smartphone, computador u otros AlterEgo, sólo pensando las palabras.

Mientras que las respuestas las recibiríamos por medio de los auriculares de conducción ósea.

En las primeras pruebas, sus creadores mencionaron que AlterEgo necesita calibración, ya que el acento de cada persona es distinto así como las señales neuromusculares.

Pero aseguran que tras 15 minutos de calibración y 90 minutos de uso intensivo, el sistema es capaz de traducir con un 92% de precisión, aunque por el momento está limitado a algunas frases y tareas básicas.

Este es por tanto un sistema de computación con interfaz silenciosa que permite al usuario plantear y recibir, de forma indetectable para terceros, respuestas a problemas del tipo de los que normalmente se le dan a resolver a computadores.

Por ejemplo, en uno de los experimentos los participantes usaron el sistema para informar silenciosamente de los movimientos de su oponente en una partida de ajedrez, y de la misma manera silenciosa, recibir recomendaciones sobre la mejor jugada realizable contra el adversario con ocasión de cada movimiento efectuado por este.

Ahora mismo están trabajando en añadir tareas y frases más avanzadas, con el fin de poder traducir conversaciones más complejas.

Esto ayudaría no sólo para interacciones con nuestros dispositivos electrónicos en lugares ruidosos, sino también en comunicaciones persona a persona en los mencionados entornos ruidosos o en lugares donde se requiere estar en silencio.

Pero sobre todo, sería interesante poder ayudar a que las personas sin voz puedan volver a “hablar”, sólo que aquí se necesitaría que aún tengan la capacidad de mover los músculos de la cara y mandíbula.

Fuentes: Xataca, Noticias de la Ciencia, Engadget

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