Han creado líquidos que fluyen por sí mismos y que no necesitan bombas para moverse

Han creado líquidos que fluyen por sí mismos y que no necesitan bombas para moverse

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Para llevar un suministro constante de agua dulce a sus ciudades, los romanos construyeron innumerables kilómetros de acueductos accionados por gravedad, todo a un costo tremendo.

Pero incluso las masivas estaciones de bombeo con las que contamos ahora podrían ser un día obsoletas a medida que los científicos trabajen en el perfeccionamiento de líquidos que pueden moverse por sí solos.

En un nuevo artículo de investigación titulado Transición de flujos turbulentos a flujos coherentes en fluidos activos tridimensionales confinados, los científicos del Centro de Ciencias e Ingeniería de Investigación de Materiales de la Universidad de Brandeis detallan cómo fueron capaces de crear lo que se describe como una nueva clase de materiales, copiando los procesos biológicos que permiten a las células adaptarse a diferentes entornos.

Las células están formadas por pequeños tubos cilíndricos llamados “microtúbulos” que funcionan como bloques de construcción básicos, doblándose, estirándose, creciendo y encogiéndose para modificar su estructura.

Los autores del trabajo extrajeron los microtúbulos del cerebro de una vaca y los añadieron a una solución líquida mezclada con otras dos moléculas comúnmente encontradas en las células: kinesina, que puede viajar a lo largo del exterior de esos microtúbulos, y adenosina trifosfato, que proporciona energía.

A medida que los microtúbulos se alinean uno al lado del otro, las moléculas de kinesina conectan pares de ellos, como rieles ferroviarios de madera.

Las moléculas de kinesina comienzan entonces a moverse, deslizando los microtúbulos hasta que la estructura se deshace.

Ese proceso sucede una y otra vez, creando patrones de remolinos en el fluido que los investigadores finalmente pudieron orientar en la misma dirección, moviendo el líquido en una dirección específica.

Todavía hay mucho refinamiento necesario antes de que usted pueda abrir una botella de Coca-Cola y que el agua azucarada simplemente pase automáticamente por su garganta, pero los científicos imaginan que su investigación innovadora es más útil en aplicaciones específicas donde el costo de mover líquidos, tanto en términos de dinero y uso de la energía, lo hace de otro modo prohibitivo.

Los sistemas de enfriamiento de líquidos que aumentan las capacidades de un computador al mantener su procesador fresco requieren una bomba motorizada para mantener el refrigerante fluyendo.

Eso está bien para un dispositivo que siempre está conectado, pero ¿qué pasa con la computadora que vive en su bolsillo?

Esta investigación podría permitir que los teléfonos inteligentes tengan sus propios sistemas de refrigeración líquida que aumentan enormemente la potencia de procesamiento sin drenar las baterías.

El nuevo material podría hacer más fácil y más barato bombear el petróleo de su fuente a una planta de procesamiento, minimizando la infraestructura costosa requerida para mantenerlo moviéndose sobre distancias largas.

Fuente: Gizmodo

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