Interfaz en forma de guante se energiza con sus propios movimientos

Interfaz en forma de guante se energiza con sus propios movimientos

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Controlar máquinas de manera remota con el simple movimiento de una mano es algo que ahora será posible de una forma natural y económica gracias a Goldfinger, una innovadora interfaz hombre-máquina con forma de guante.

Es alimentada energéticamente por los propios movimientos corporales y cuyos componentes electrónicos están integrados en el tejido, en vez de simplemente adheridos al guante.

Goldfinger ha sido diseñado y fabricado gracias a la colaboración entre el Instituto Politécnico de Turín en Italia y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos, en un proyecto dirigido por Giorgio De Pasquale, del Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de la citada universidad italiana.

El sistema nació para satisfacer la necesidad, común en muchos sectores, de simplificar la comunicación de datos y órdenes entre usuario y máquina.

En este caso, la interfaz tiene la forma de un guante que se puede llevar puesto y que es cómodo, el cual integra toda la electrónica y los componentes mecánicos necesarios para cumplir con su cometido.

Los sectores a los que se podría dirigir esta aplicación son múltiples, pero destacan sobre todo el campo industrial (por ejemplo, para la gestión de máquinas en fábricas), el campo médico (en funciones como proporcionar al cirujano un controlador ergonómico que no altere los movimientos normales de la mano), y finalmente los campos relacionados con la realidad virtual (para la simulación de entornos de trabajo, para el adiestramiento de personal, etc.).

El principal punto de innovación en comparación con otros dispositivos es que Goldfinger posee la capacidad de autoabastecerse energéticamente.

Genera energía eléctrica mediante el movimiento de los dedos del usuario, y ello le permite una autonomía de operación mucho mayor.

Además, no necesita los cables eléctricos que sí se requerirían para el suministro eléctrico.

El método de transmisión inalámbrica y la integración de muchos componentes de alta tecnología dentro del tejido del guante (de manera que el usuario no perciba su presencia) constituyen dos aspectos altamente innovadores de este prototipo.

Entre estos componentes, por ejemplo, se encuentran cables conductores insertados en la textura del tejido, transductores piezoeléctricos con una alta flexibilidad e interruptores eléctricos hechos dentro del propio tejido, en vez de con los componentes electrónicos tradicionales.

El resultado final es una interfaz humano-máquina de nuevo concepto, basada en la conversión de la energía biomecánica del cuerpo, con la que el usuario puede enviar sus órdenes a varios tipos de máquinas y sistemas con el simple movimiento de una mano y ello aporta además la energía necesaria para el envío de las órdenes.

El software de seguimiento óptico, junto con el de la interfaz, permiten la interpretación de los movimientos del usuario y su conversión en órdenes e instrucciones para manejar los aparatos a los que se desea controlar mediante gestos de la mano.

Fuente: Noticias de la Ciencia

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