Realizan la primera videoconferencia cuántica intercontinental no-hackeable

Realizan la primera videoconferencia cuántica intercontinental no-hackeable

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China construye la primera red de comunicaciones cuántica seguras del mundo.

La línea Jing-Hu utiliza las propiedades subatómicas de los fotones, a diferencia de la codificación tradicional de unos y ceros.

La privacidad y la seguridad de las comunicaciones se han convertido en una necesidad humana fundamental.

Las comunicaciones y el comercio por internet hacen vital la existencia de una red que asegure una protección global de datos.

El futuro de las comunicaciones por internet puede estar marcado por el último avance de científicos chinos, que llevan una década trabajando en la primera red de comunicación cuántica; es decir, los datos fluyen utilizando las propiedades subatómicas de los fotones de luz, en lugar de ser codificados a través de unos y ceros.

Esta tecnología ha logrado realizar la primera videoconferencia cuántica del mundo, entre China y Austria.

El satélite, denominado Micius, conecta cualquier dos puntos en la Tierra para el intercambio de llaves de alta seguridad.

Básicamente, Micius envía fotones entrelazados a dos estaciones, una en Austria y la otra en China, codificados con polarizaciones específicas (la dirección de oscilación de la onda luminosa) como control de seguridad.

Los científicos realizan mediciones de las polarizaciones y luego envían de vuelta su información de medición, que el satélite revisa para asegurarse de que no ha habido un colapso del entrelazamiento cuántico.

A continuación, crea las claves de seguridad, que las estaciones pueden utilizar para cifrar y descifrar los datos contenidos en la videollamada, según un comunicado de prensa de la Academia Austriaca de Ciencias.

Este sofisticado satélite se combinado con redes cuánticas de fibra óptica, y ha logrado conectar de manera eficiente a muchos usuarios dentro de una ciudad en una distancia de 100 kilómetros.

La primera línea segura de comunicaciones cuánticas del mundo se extiende entre las ciudades de Pekín y Shanghái, con más de 2.000 kilómetros de recorrido.

Gracias a ello, se ha logrado emitir la primera videoconferencia cuántica del mundo, y la han protagonizado el Presidente Chunli Bai de la Academia China de Ciencias de Beijing y el Presidente Anton Zeilinger de la Academia de Ciencias de Austria, en Viena.

Para Chuling Bai, “por primera vez, hemos demostrado que la distribución de claves de cifrado intercontinental se puede aplicar en una red de área amplia”.

Por su parte, Zeilinger ha valorado el hecho de la siguiente manera: “La primera videollamada en tiempo real a través de comunicación cuántica intercontinental ha marcado un gran día para la ciencia”.

A diferencia de los métodos convencionales, que usan ceros y unos para cifrar información, la tecnología de las comunicaciones cuánticas está determinada por las propiedades subatómicas de los fotones.

Los usuarios que estén conectados a ambos lados de la línea serán avisados cuando exista una grieta en la seguridad de la red.

Por ello, este tipo de comunicaciones es idónea para la protección de datos gubernamentales o del sector financiero.

Antes del desarrollo de la red Jing-Hu, la distancia de comunicación cuántica se había limitado a unos pocos cientos de kilómetros, debido a la pérdida de canales de fibras o espacio libre terrestre.

La solución a este problema se ha encontrado en la explotación de satélites y enlaces basados ​​en el espacio, que pueden conectar convenientemente dos puntos remotos en la Tierra con pérdidas de canal muy reducidas. Este ha sido el caso del satélite Micius.

Durante diez años, los científicos han estado trabajando en el innovador satélite, dedicado a experimentos de ciencia cuántica, que se lanzó con éxito el 16 de agosto de 2016, desde Jiuquan, China, orbitando a una altitud de 500 kilómetros.

Ahora, la combinación de este satélite con redes de fibra óptica ha logrado la propagación de los fotones en espacio vacío, lo que resulta en una comunicación rápida, segura y eficiente.

Es tan seguro que cualquiera que intente infiltrarse en la comunicación sin autorización será descubierto.

Como explica Johannes Handsteiner de la Academia Austríaca de Ciencias: “Si alguien intenta interceptar los fotones intercambiados entre el satélite y la estación terrestre y medir su polarización, el estado cuántico de los fotones será cambiado por este intento de medición, exponiendo inmediatamente a los hackers “.

En China, entidades financieras y grandes corporaciones ya han utilizado esta red, y los gobierno, los bancos, los valores y las compañías de seguros, deberán valorarlo para su uso global.

Fuentes: Muy Interesante, Gizmodo, Engadget

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