Uno pensaría que el estiramiento de un metal lo haría más débil, pero todo lo contrario es verdad … en una escala muy pequeña.
Investigadores han desarrollado una técnica que tira de cristales metálicos nanoscópicos para eliminar defectos.
Estirando suave y repetidamente el cristal, los científicos mueven “dislocaciones” (filas de defectos a nivel átomico) hacia las superficies libres.
El resultado es un metal que es considerablemente menos probable que se agriete o de otro modo falle con el tiempo.
Usted no verá esta técnica utilizada para mejorar metales más grandes (es decir, visibles), como en los edificios o vehículos.
El mismo truco que mejora el metal a nanoescala tiende a empeorar las cosas a nivel macro.
Sin embargo, podría ser muy útil para procesadores y cualquier otro dispositivo donde incluso las roturas más pequeñas podrían causar grandes problemas.
Fuente: Engadget