Sony es actualmente el rey de los sensores de imagen, tanto en producción como en tecnología.
Nos encontramos ante unos ojos muy inteligentes creados con un sensor CMOS, que no está destinado a formar parte de ninguna cámara ni teléfono móviles que podamos comprar en el futuro, más bien va formar parte de fábricas, con líneas de producción llenas de robots.
El chip responde al nombre de IMX382. Lo que lo hace realmente especial es la capacidad para que no se le escapen los objetos de la escena, gracias a la captación de 1.000 imágenes por segundo.
Como la prioridad aquí es la velocidad y no la calidad e imagen, Sony ha elegido una resolución bastante baja, 1,27 megapixeles.
La gracia del asunto es que este sensor retroiluminado lleva un procesador de imagen integrado, dedicado al reconocimiento de los elementos.
Podríamos decir que todo el flujo de información importante queda en la misma solución, algo que lo hace eficiente de cara a las empresas que quieran hacer uso de él.
El reconocimiento se puede realizar cada vez que se registra un frame, sin tener que mandar la información a un elemento externo.
Sony está muy interesada en desarrollar este tipo de soluciones, de hecho en algunas de las cámaras que ha presentado recientemente se ha integrado memoria a nivel de sensor.
Este sensor se va a poner a la venta el año que viene, pero las primeras muestras estarán disponibles en octubre de este mismo año.
Cada uno de ellos se ofrece a un precio de 800 euros, que parece mucho, pero es una cantidad baja para algo que no ha pasado a producción masiva, y con tanta innovación.
Fuente: Xataca